Autoridades aeroportuarias de la Comunidad Europea indican que se ha registrado un significativo incremento en el tráfico de carne proveniente de animales silvestres

Autoridades aeroportuarias de la Comunidad Europea indican que se ha registrado un incremento de pasajeros demorados ante la detección y confiscación de carne de animales silvestres en su equipaje. Paladares exquisitos y nostalgia por África explican el auge de un fenómeno que, además de ilegal, es peligroso para la salud. El consumo de carne silvestre (Bushmeat) proveniente de África es un mercado floreciente en este continente. Según una investigación de Der Spiegel, un kilo de carne de elefante puede costar hasta 200 € en Europa. Mil gramos de filete de león cuestan 60 U$S en Estados Unidos. Pero el más exclusivo es el kilo de carne de gorila, que puede llegar a costar 32.000 €. Las puertas de ingreso a Europa de esta carne son generalmente los aeropuertos de París, Londres y Bruselas. En el último tiempo se han sumado casos en Viena, Frankfurt, Düsseldorf, Zürich y Ginebra. Debido a las enormes cantidades de carne ilegal que se han encontrado es posible asumir que éste producto ingresa a diario a Europa. Estudios muestran que cerca de 40 toneladas son importadas al año. Pero según otro estudio, sólo en París son introducidas anualmente 270 toneladas de carne ilegal, y eso sólo en Air France y sólo en vuelos desde África. República Democrática del Congo, Camerún, Ghana, Nigeria, Costa de Marfil y Sudáfrica son los principales puntos de origen. Una de las razones que explican este fenómeno es la emigración. Muchos africanos llegados a Europa quieren cocinar lo que comían en sus países. Pero el mayor problema es que algunos sibaritas consideran la carne exótica un manjar por el que vale la pena pagar miles de euros creando un mercado ilegal de muy difícil contención. En agosto de 2011, el personal de la aduana de Düsseldorf detectó un cargamento de casi una tonelada de carne de pescado, rata y murciélago proveniente de Ghana con destino a Dortmund. Otro caso detectado en Frankfurt, incluía el ingreso de 45 kilos de carne de antílope que tenía como destino distintos restaurantes de esa ciudad alemana, de acuerdo al testimonio del traficante. La investigadora francesa Anne-Lise Chaber descubrió que en controles aleatorios en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, en apenas dos semanas se incautaron 188 kilos de carne de once especies africanas, entre ellas cocodrilos, roedores y pangolines. De 139 pasajeros revisados al azar en vuelos procedentes de 14 países de África, nueve portaban carne, incluyendo a uno que cargaba con 51 kilos en su maleta.